Es lo que podemos ganar y no lo que podemos perder: liderar no es mandar, sino inspirar

Todos nosotros, desde que éramos pequeños y a lo largo de nuestra vida, hemos necesitado de alguien que en los momentos de mayor desafío y dificultad nos aportara tres cosas:
1.- Un sentido de protección.
2.- Confianza y apoyo.
3.- Inspiración.

Muchos hemos conseguido cosas que nos parecían imposibles, precisamente por eso, porque en el momento en el que más asustados, confusos y perdidos estábamos, esa persona nos hizo sentir seguros, cómodos, capaces y confiados. Gracias a la presencia en nuestra vida de estos seres
humanos excepcionales, hemos podido aflorar el talento y la capacidad necesaria para salir victoriosos en momentos de gran dificultad. Estas son las personas a las que podemos llamar líderes.

Son ellas las que nos ayudan a sacar lo mejor que hay dentro de nosotros, en esos momentos en los que más lo necesitamos.
Edward Kennedy Jr., en el funeral de su padre, el senador norteamericano Ted Kennedy, contó cómo después de que siendo niño le amputaran una pierna por un osteosarcoma, pensó que nunca más volvería a deslizarse por una colina nevada. Fue su padre, el que le inspiró para creer que nada le podría
parar, si él decidía que así fuera. Son esta clase de personas, las que nos ayudan a mantenernos serenos, estables y enfocados cuando la vida nos pone ante una situación límite.

Recordemos que la misión fundamental de nuestro cerebro es la de proteger la vida y por eso, la mayor parte de las personas tenemos la tendencia a jugar para no perder. Tememos el riesgo en exceso y sólo vemos las posibles consecuencias negativas si cometemos un error. Dado que donde ponemos
nuestra atención, van nuestras emociones, no es nada raro que ante la incertidumbre, la ambigüedad y el cambio, nos tensemos e incluso lleguemos a bloquearnos.Un verdadero líder nos muestra dónde estamos en nuestro corazón y en nuestra alma, que es mucho más importante que dónde estamos en el mapa.

Es por eso, por lo que es tan necesario que los líderes nos ayuden a enfocarnos más en lo que podemos ganar que en lo que podemos perder. Hoy más que nunca, necesitamos de esos líderes que nos animan a explorar con espíritu curioso, para así descubrir, aprender y crecer. Sólo así, podremos
aprovechar las oportunidades existentes. Hoy más que nunca necesitamos líderes que generen ilusión y entusiasmo. Líderes que nos ayuden a darnos cuenta de que para lograr lo que no logramos, tenemos que hacer lo que no hicimos. Un verdadero líder nos muestra dónde estamos en nuestro
corazón y en nuestra alma, que es mucho más importante que dónde estamos en el mapa.

Una cuestión de actitud

Todos tenemos la capacidad de ser líderes, si somos capaces no de superar a otros, sino de superarnos a nosotros mismos. Superarse es aprender a sacar lo mejor, tanto de los éxitos como de las derrotas. No hay manera de mejorar una situación, si no nos mejoramos a nosotros mismos. Por eso le
animaría a que reflexionara sobre estas tres preguntas:                                        ¿Está usted invirtiendo en sí mismo para mejorar?
¿Qué hace usted para dar apoyo y aliento a otras personas?
¿Se seguiría usted a sí mismo como líder?
No nos olvidemos de que todos enseñamos lo que sabemos, pero influimos de acuerdo a lo que somos.
Todas las personas también nos hacemos tres preguntas a la hora de seguir a alguien:
¿Le importo yo de verdad?
¿Puedo realmente confiar en él o en ella?
¿Me puede ayudar a mejorar mi vida?

Por eso, sólo podemos considerar como líderes a aquellas personas que se ocupan realmente del bienestar de los demás. Sólo podemos considerar como auténticos líderes a aquellas personas cuya
vida es coherente. Al final, el liderazgo, más que una cuestión genética es una cuestión actitudinal. A quien de verdad le importa la gente, no manipula a las personas como si fueran simples instrumentos.

Nuestra sociedad necesita hoy personas que inspiren, personas que ilusionen, personas que nos
ayuden no a obsesionarnos acerca de cómo las cosas son, sino a entusiasmarnos acerca de cómo
las cosas podrían llegar a ser. ¿Es usted una de ellas?

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