Estas son las mejores habilidades de los mejores líderes

por Sunnie Giles

¿Qué hace que un líder sea eficaz? Esta pregunta es el centro de mis investigaciones como científica organizacional, coach y consultora de desarrollo del liderazgo. En busca de respuestas, recientemente completé la primera ronda de un estudio de 195 líderes en 15 países y de más de 30 organizaciones globales. Todos ellos debían elegir las 15 competencias de liderazgo más importantes de entre 74 opciones. He agrupado las respuestas más comunes en cinco categorías principales que sugieren un conjunto de prioridades para los líderes y los programas de desarrollo del liderazgo. Mientras que puede que algunas no sorprendan, todas son difíciles de dominar, en parte porque mejorarlas requiere actuar en contra de nuestra naturaleza.

Demuestre una ética fuerte y proporcione una sensación de seguridad.

Esta categoría combina dos de los tres atributos más valorados: “altos estándares éticos y morales” (el 67% de los participantes lo escogieron como uno de los más importantes) y “comunicar claramente las expectativas” (56%). Considerados juntos, estos atributos tienen el propósito de crear un entorno seguro y de confianza. Un líder con altos estándares éticos transmite un compromiso con la justicia, y genera confianza en que, tanto él o ella como sus empleados, respetarán las reglas del juego. Del mismo modo, cuando los líderes comunican claramente sus expectativas, evitan atacar a la gente por la espalda y garantizan que todos los miembros del equipo trabajen en la misma dirección. En un entorno seguro, los empleados se pueden relajar y disponer de mayor capacidad para la participación social, la innovación, la creatividad y la ambición.

La neurociencia corrobora este punto. Cuando la amígdala registra una amenaza para la seguridad, las arterias se endurecen para lidiar con un aumento del riego sanguíneo hacia nuestras extremidades como método de preparación para una lucha o huida. En este estado, perdemos el acceso al sistema de participación social del cerebro límbico y la función ejecutiva de la corteza prefrontal, lo cual inhibe la creatividad y la búsqueda de la excelencia. Desde una perspectiva neurocientífica, asegurarse de que la gente se sienta segura debería ser la primera tarea de cualquier líder.

Pero, ¿cómo lograrlo? Se trata de comportarse de forma acorde a los valores. Si está tomando decisiones que parecen no casar con sus principios, o justificando acciones a pesar de una persistente sensación de incomodidad, probablemente necesita reconectar con sus valores básicos. Yo modero un ejercicio sencillo con mis clientes llamado “redireccionamiento rápido y profundo”. Imagine su funeral y lo que diría la  gente de usted durante la ceremonia. ¿Es lo que le gustaría escuchar? Este ejercicio le proporcionará una idea más clara de lo que le importa, lo cual entonces ayudará a guiar la toma diaria de decisiones.

Para aumentar la sensación de seguridad, esfuércese en comunicarse con la intención específica de hacer que la gente se sienta segura. Una manera de lograr esto sería reconocer y neutralizar los temidos resultados o consecuencias. A esto lo denomino “aclarar las cosas”. Por ejemplo, podría abordar una conversación acerca de un proyecto que no va bien, al decir: “No intento culparte. Sólo quiero entender qué ha pasado”.

Permita que el equipo se organice

Orientar de forma clara, permitiendo a los empleados organizar su propio tiempo y trabajo, fue identificado como la siguiente capacidad de liderazgo más importante.

Ningún líder puede ocuparse de todo sólo. Por tanto, es imprescindible repartir las responsabilidades entre toda la organización y depender de las decisiones que tomen quienes se encuentren más próximos a la acción.

Las investigaciones han demostrado reiteradamente, que los equipos con esta libertad son más productivos y proactivos, proporcionan una mejor atención al cliente y demuestran niveles más altos de satisfacción laboral y compromiso con sus equipos y organizaciones. Y, aun así, a muchos líderes les resulta difícil permitir que la gente se organice. Se resisten porque creen que no aporta nada, son reacios a permitir que los demás cometan errores y temen enfrentarse a las consecuencias negativas de sus subordinados.

Para superar el miedo a renunciar a llevar toda la responsabilidad, empiece por ser más consciente de la tensión física que surge cuando siente que su puesto está siendo cuestionado. Como planteé anteriormente, las amenazas percibidas activan una respuesta de lucha, huida o parálisis en la amígdala. La buena noticia es que podemos entrenar a nuestros cuerpos para experimentar una relajación, en lugar de una actitud defensiva cuando se disparen los niveles de estrés. Intente separar la situación actual del pasado, comparta el resultado que teme con los demás en lugar de intentar aferrarse al control y recuerde que renunciar a tener todo el control es una manera genial de aumentar la influencia en los demás, lo que, a su vez, aumenta el poder con el transcurso del tiempo.

Fomente la conexión y el sentimiento de pertenencia

Los líderes que “se comunican a menudo y abiertamente” (competencia número 6) y “crean una sensación de triunfar y fracasar juntos como equipo” (número 8) desarrollan una fuerte base para una buena relación.

Somos una especie social, queremos conectar y sentir que pertenecemos al grupo. Desde una perspectiva evolutiva, el apego es importante porque mejora las probabilidades de supervivencia en un mundo lleno de depredadores. Las investigaciones sugieren que una buena relación podría tener un impacto también en la productividad y en el bienestar emocional. Por ejemplo, los científicos han concluido que las emociones son contagiosas en el lugar del trabajo. Los empleados se sienten emocionalmente agotados al observar interacciones desagradables entre compañeros de trabajo.

Desde una perspectiva neurocientífica, crear una buena relación es la segunda tarea más importante de un líder. Una vez que nos sintamos seguros, también nos sentiremos cuidados (lo que activa el cerebro límbico) y así liberar todo el potencial de alto rendimiento de nuestras cortezas prefrontales.

Existen formas sencillas de estimular el sentimiento de pertenencia entre los empleados: sonríales, llámeles por sus nombres y recuerde sus intereses y los nombres de sus familiares. Preste una atención concentrada al hablar con ellos y exprese claramente que los miembros del equipo se apoyen mutuamente. Tener una canción, lema, símbolo, cántico o ritual que identifique a su equipo de modo único, también puede fortalecer esta sensación de conexión.

Muéstrese abierto a las ideas nuevas y fomente el aprendizaje

¿Qué tienen en común “la flexibilidad para cambiar de opinión” (competencia número cuatro), “estar abierto a ideas y enfoques nuevos” (número 7) y “proporcionar un entorno seguro para el ensayo y error” (número 10)? Si un líder dispone de estos puntos fuertes, fomentará el aprendizaje, en caso contrario, se arriesga a reprimirlo.

Reconocer que no tenemos razón no es fácil. Los efectos negativos del estrés sobre la función cerebral son responsables en parte, pues en este caso impiden el aprendizaje. Los investigadores concluyen que, un disminuido riego sanguíneo en el cerebro bajo reduce la visión periférica, supuestamente para ayudar a lidiar con el peligro inmediato. Por ejemplo, se ha observado una importante reducción de la visión periférica en atletas antes de una competición. Mientras que la estrechez de miras ayuda a los atletas a concentrarse, también les cierra frente a nuevas ideas y enfoques. Nuestras opiniones son más inflexibles incluso cuando se nos presentan pruebas contradictorias, lo que prácticamente imposibilita el aprendizaje.

Para fomentar el aprendizaje entre empleados, los líderes primero han de asegurarse de estar abiertos al aprendizaje (y a cambiar de rumbo) ellos mismos. Intente abordar las conversaciones de resolución de problemas sin una agenda ni un resultado específico en mente. Evite emitir un juicio hasta que todos hayan hablado, y haga a la gente saber que se considerarán todas las ideas. Una mayor diversidad de ideas emergerá.

Los fracasos son necesarios para el aprendizaje, pero nuestra búsqueda implacable de resultados también puede desanimar a los empleados a arriesgarse. Para resolver este conflicto, los líderes han de crear una cultura que apoye la toma de riesgos. Una manera de lograrlo es hacer experimentos controlados, como los test A/B. Estas pruebas permiten pequeños fracasos y requieren una respuesta y corrección rápidas. Esto proporciona una plataforma para desarrollar la inteligencia cognitiva, para que los empleados aprendan de los errores de sus compañeros también.

Fomente el crecimiento

“Está comprometido con mi formación continua” (competencia número 5) y “Me ayuda a crecer para convertirme en un líder de próxima generación” (número 9) conforman la última categoría.

Todos los organismos vivos tienen la necesidad inmediata de dejar atrás, copias de sus genes, y maximizar las probabilidades de éxito de su descendencia al alimentarla y enseñarla. A su vez, los que se encuentren en el lado receptor experimentan una sensación de gratitud y lealtad. Piense en la gente a la que más agradecido se siente, padres, profesores, amigos, mentores. Probablemente han cuidado de usted o le han enseñado algo importante.

Cuando los líderes demuestran compromiso con nuestro crecimiento, se aprovechan las mismas emociones primordiales. Los empleados se sienten motivados para devolver lo recibido a través de gratitud y lealtad y hacen un esfuerzo adicional. Gestionar desde el miedo genera estrés, lo cual impide las funciones cerebrales superiores, sin embargo, la calidad del trabajo difiere mucho cuando sentimos una obligación basada en el agradecimiento. Si quiere conseguir lo mejor de su equipo, luche por ellos, apoye su formación y promoción y rompa una lanza a favor de sus proyectos importantes.

Estas cinco áreas presentan importantes retos para los líderes debido a las respuestas naturales que tenemos biológicamente programadas. Pero con una profunda autorreflexión y un cambio de perspectiva (tal vez con la ayuda de un coach), también existen oportunidades enormes para mejorar el rendimiento de todos al centrarnos en el nuestro propio

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SUNNIE GILES. La doctora Giles es ‘coach’ certificada profesionalmente, consultora de desarrollo del liderazgo y científica organizacional. Es la presidenta del Grupo de Liderazgo Cuántico. Tiene una MBA por la Universidad de Chicago (EEUU) y un doctorado de la Universidad Brigham Young (EEUU).

Una definición de liderazgo

Tomar el liderazgo como una herramienta es posible y es algo que tú y cualquier persona pueden hacer en prácticamente cualquier momento, siempre y cuando sepan cómo hacerlo.

El concepto del liderazgo se ha convertido en la piedra filosofal de todo tipo de organizaciones desde milenios atrás. Aquel o aquella que tiene liderazgo tiene el poder. El poder de liderar a los suyos, el poder de defenderlos, de hacerlos crecer y de imprimir una huella en el mundo.

Se cree que el liderazgo se puede dominar, sistematizar, replicar, y desarrollar, y yo no estoy aquí para desmentir esta visión. Estoy aquí para mostrarte una nueva definición de liderazgo. Una definición empoderadora y útil que puede servirte y a tu equipo para llevar a tu comunidad a un lugar mejor.

Pero antes de pasar a esto, veamos. ¿Cuáles son las visiones más comunes del liderazgo hoy en día?

  • El liderazgo como posición. Esta es clásica. Alguien asciende en una estructura social jerárquica y automáticamente asume el liderazgo de un grupo. El profesor en una clase, el director de una empresa, el presidente de una nación, o el jefe de la familia son quienes asumen el liderazgo como una posición.
  • Liderazgo como actitud. Esta es un poco más nueva. El líder por actitud es aquella persona que se le reconoce como carismática y empática. Su carácter y su visión hace que los suyos le sigan casi naturalmente porque creen en él o en ella. Este es el líder que dirige desde abajo, que no requiere una posición social o estructural, sino que simplemente por su forma de ser guía a los demás y los demás le siguen.
  • Liderazgo como don. Esta es la visión en donde el liderazgo es una especie de designio superior en la que “quien lo tiene, lo tiene y quien no, no” y no se puede hacer mucho al respecto. El liderazgo como don es una de las visiones menos empoderadoras porque si no lo tienes, prácticamente no hay nada que se pueda hacer.
  • Liderazgo como un juego de rol. Esta es de hecho una de mis definiciones favoritas. Es la postura en la que el líder es el líder de forma circunstancial independientemente de sus habilidades, dones o actitudes. Simplemente está en esa posición por cualquier motivo, pero solo por un periodo determinado. Hoy yo juego el rol del líder y tú me sigues, mañana es tu turno de hacer ese papel y yo te sigo. Hoy tu aprendes de mí, mañana yo aprendo de tí.

Otra perspectiva del liderazgo que me parece particularmente útil, el  liderazgo como herramienta de transformación social.

Cuando se ve el liderazgo a través de cualquiera de las definiciones anteriores, el liderazgo es algo que le ocurre a la persona, y que por motivos internos o externos tiene que y puede asumir para bien o para mal.

La perspectiva del liderazgo como herramienta en cambio, es un punto de vista que nos permite ver el arte de liderar a las personas como una herramienta, como si fuera un martillo o una caja de herramientas. ¿una herramienta para qué? Para lo que la use quien la tiene, idealmente una herramienta para el progreso y la innovación social.

Tomar el liderazgo como una herramienta es posible y es algo que tú y cualquier persona pueden hacer en prácticamente cualquier momento, siempre y cuando sepan cómo hacerlo. Y yo estoy aquí para decirte exactamente lo que tienes que hacer para usar esta poderosa herramienta.

  • Conoce a quien lideras. Lo primero es conocerlos, conocer a tu comunidad. Muchos se saltan esta parte, pero conocer sus miedos, sus ambiciones, sus pasiones y sus motivaciones es el primer paso que debes dar para usar el liderazgo como herramienta siempre.
  • Encuentra el paradigma en el que tu comunidad vive y el problema que enfrentan. Todos tienen creencias, tu comunidad tiene creencias, y estas creencias pueden ser falsas o verdaderas, pero en todo caso para liderar es necesario transformar, y ahora que conoces a quien lideras, es necesario que encuentres y comprendas el paradigma en el que viven para preguntarte si verdaderamente es la mejor forma de hacer las cosas.
  • Encuentra una forma de atravesar este problema. Esto es simplemente crear innovación, porque la innovación es la cualidad última del líder. Reconocer el paradigma en que viven las personas y crear un nuevo paradigma es la acción misma del liderazgo como herramienta.
  • Comunica eficientemente. Porque de nada te sirve tener un plan para tu tribu si no eres claro al comunicar este plan y mostrarle que es un buen plan.

Puedes ser o no ser el líder, pero sin importar la situación jerárquica que te encuentres, sin importar tus habilidades sociales o de persuasión, si ves el liderazgo desde una perspectiva estratégica siempre puedes tomarlo como una herramienta para llevar a los tuyos a un lugar mejor.

 

Es lo que podemos ganar y no lo que podemos perder: liderar no es mandar, sino inspirar

Todos nosotros, desde que éramos pequeños y a lo largo de nuestra vida, hemos necesitado de alguien que en los momentos de mayor desafío y dificultad nos aportara tres cosas:
1.- Un sentido de protección.
2.- Confianza y apoyo.
3.- Inspiración.

Muchos hemos conseguido cosas que nos parecían imposibles, precisamente por eso, porque en el momento en el que más asustados, confusos y perdidos estábamos, esa persona nos hizo sentir seguros, cómodos, capaces y confiados. Gracias a la presencia en nuestra vida de estos seres
humanos excepcionales, hemos podido aflorar el talento y la capacidad necesaria para salir victoriosos en momentos de gran dificultad. Estas son las personas a las que podemos llamar líderes.

Son ellas las que nos ayudan a sacar lo mejor que hay dentro de nosotros, en esos momentos en los que más lo necesitamos.
Edward Kennedy Jr., en el funeral de su padre, el senador norteamericano Ted Kennedy, contó cómo después de que siendo niño le amputaran una pierna por un osteosarcoma, pensó que nunca más volvería a deslizarse por una colina nevada. Fue su padre, el que le inspiró para creer que nada le podría
parar, si él decidía que así fuera. Son esta clase de personas, las que nos ayudan a mantenernos serenos, estables y enfocados cuando la vida nos pone ante una situación límite.

Recordemos que la misión fundamental de nuestro cerebro es la de proteger la vida y por eso, la mayor parte de las personas tenemos la tendencia a jugar para no perder. Tememos el riesgo en exceso y sólo vemos las posibles consecuencias negativas si cometemos un error. Dado que donde ponemos
nuestra atención, van nuestras emociones, no es nada raro que ante la incertidumbre, la ambigüedad y el cambio, nos tensemos e incluso lleguemos a bloquearnos.Un verdadero líder nos muestra dónde estamos en nuestro corazón y en nuestra alma, que es mucho más importante que dónde estamos en el mapa.

Es por eso, por lo que es tan necesario que los líderes nos ayuden a enfocarnos más en lo que podemos ganar que en lo que podemos perder. Hoy más que nunca, necesitamos de esos líderes que nos animan a explorar con espíritu curioso, para así descubrir, aprender y crecer. Sólo así, podremos
aprovechar las oportunidades existentes. Hoy más que nunca necesitamos líderes que generen ilusión y entusiasmo. Líderes que nos ayuden a darnos cuenta de que para lograr lo que no logramos, tenemos que hacer lo que no hicimos. Un verdadero líder nos muestra dónde estamos en nuestro
corazón y en nuestra alma, que es mucho más importante que dónde estamos en el mapa.

Una cuestión de actitud

Todos tenemos la capacidad de ser líderes, si somos capaces no de superar a otros, sino de superarnos a nosotros mismos. Superarse es aprender a sacar lo mejor, tanto de los éxitos como de las derrotas. No hay manera de mejorar una situación, si no nos mejoramos a nosotros mismos. Por eso le
animaría a que reflexionara sobre estas tres preguntas:                                        ¿Está usted invirtiendo en sí mismo para mejorar?
¿Qué hace usted para dar apoyo y aliento a otras personas?
¿Se seguiría usted a sí mismo como líder?
No nos olvidemos de que todos enseñamos lo que sabemos, pero influimos de acuerdo a lo que somos.
Todas las personas también nos hacemos tres preguntas a la hora de seguir a alguien:
¿Le importo yo de verdad?
¿Puedo realmente confiar en él o en ella?
¿Me puede ayudar a mejorar mi vida?

Por eso, sólo podemos considerar como líderes a aquellas personas que se ocupan realmente del bienestar de los demás. Sólo podemos considerar como auténticos líderes a aquellas personas cuya
vida es coherente. Al final, el liderazgo, más que una cuestión genética es una cuestión actitudinal. A quien de verdad le importa la gente, no manipula a las personas como si fueran simples instrumentos.

Nuestra sociedad necesita hoy personas que inspiren, personas que ilusionen, personas que nos
ayuden no a obsesionarnos acerca de cómo las cosas son, sino a entusiasmarnos acerca de cómo
las cosas podrían llegar a ser. ¿Es usted una de ellas?

Ulises: un ejemplo de liderazgo

La mitología clásica griega encierra verdaderas lecciones empresariales. La que hoy comparece aquí es de liderazgo y la encarna Ulises, el protagonista de “La Odisea”, la famosa fábula de Homero. Veamos aquí un claro ejemplo de liderazgo.

En su largo viaje (diez años) de vuelta a casa, la embarcación capitaneada por el rey de Ítaca debía atravesar la Isla de las Sirenas, cuyos bellos cantos tenían la facultad de encantar a todo el que navegaba cerca, atrayéndole hacia la muerte.

Justo antes, Ulises fue advertido por la diosa Circe de los peligros de la travesía:

“Tapa los oídos de tus hombres con cera de abeja, y si tú deseas escuchar su música haz que tus marineros te aten de manos y pies al mástil y oblígales a jurar que no te soltarán por muy cruelmente que les amenaces”.

Así lo hizo. Cuando el navío se acercó a la Isla de las Sirenas, éstas cantaron dulcemente, prometiéndole anticipar el conocimiento de todos los futuros acontecimientos que le esperaban en tierra. Ulises empezó a gritar a sus hombres, ordenándoles que le desataran, e incluso amenazándoles con la muerte si no le obedecían. Sin embargo, sus marineros obedecieron las órdenes anteriores y lo único que hicieron fue atarlo más fuerte al mástil. Así la nave siguió navegando sin peligro y las sirenas, sintiéndose humilladas por el fracaso, se suicidaron.

De este episodio fantástico se pueden extraer varias claves relativas al liderazgo:

– La importancia de tener información previa. Decía Maquiavelo que una de las características que debía tener El Príncipe es la “previsionalidad”, es decir, saber en qué sentido se van a mover los acontecimientos en el futuro. En la fábula, Ulises sabía de antemano lo que ocurriría al navegar junto a la Isla de las Sirenas. Esa información previa le salvó la vida.

– La ayuda de terceros cualificados. Tan valiosa información sobre el inminente peligro fue facilitada por la diosa Circe. El buen líder no es infalible ni autosuficiente; sino que ha de saber rodearse de sus particulares “dioses” (terrenales o no), cuyo auxilio en un momento determinado pueda resultar clave.

– La ejemplaridad en el sacrificio. Ulises evitó a sus hombres que pasaran por el trance de escuchar los cantos de las sirenas, obligándoles a que se taparan sus oídos. Fue él quien sufrió tan contradictoria experiencia, atado al mástil.

– La obediencia y respeto del grupo. Los marineros aceptaron y cumplieron la inusual orden de atar a su patrón al mástil. Por muy extraña que pareciera, obedecieron la orden por respeto y creencia en su líder.

–  La calidad de los miembros del equipo. Pese a que también recibieron la orden de desatar a Ulises (incluso con amenazas de muerte), los marineros decidieron incumplir esta segunda orden a sabiendas de que el capitán se encontraba bajo los efectos del encantamiento provocado por las sirenas. Fue una decisión respecto de la que no surgió duda alguna gracias al convencimiento del grupo sobre cuál era la orden correcta.

–  Compartir información. Estas dos últimas, la obediencia y calidad del grupo, son consecuencia directa de que Ulises compartió la información sobre los peligros, que le había sido facilitada previamente.

 

Las 7 virtudes del lider

¿Qué caracteriza a un buen líder? ¿Cuales son sus principales aptitudes? ¿Qué nos puede faltar para ser un mejor líder? Vamos a repasar en esta relación las 7 mejores virtudes de un Buen Líder para que todos podamos llegar a serlo.

Tenemos claro que en nuestro día a día debemos liderar a distintos grupos en diferentes situaciones: nuestro proyecto, nuestra empresa, nuestros amigos, nuestra familia, …

Por ello, no está de más conocer que es lo que caracteríza a un buen líder, a alguién que debe conducir a un grupo a su objetivo.


Aquí tienes las 7 Virtudes de un Buen Líder:

1 Tiene Empatía

La empatía tiene dos vertientes:

  • Ser capaz de entender la situación/posición de los demás, el famoso “ponerse en el lugar del otro”.
  • y Ser capaz de juzgar el caracter de los demás de una forma adecuada, neutral.

Cuando detectemos que no somos capaces de comprender ninguna de estas dos situaciones será señal de que nuestra falta de empatía puede hacer peligrar nuestro liderazgo.

El verdadero líder debe entender y comprender los motivos de los demás en las acciones que realicen y en las decisiones que tomen y por ello además debe interpretar correctamente el caracter de cada una de las personas de su equipo siendo ecuánime en el juicio.

Esto no significa que termine haciendo lo que los demás quieren pero si que debe ser capaz de entender las circunstancias y las razones por las cuales los demás hacen lo que hacen.

2 Abraza el cambio

Al cambio no hay que temerle, al revés, el cambio es nuestro amigo. Sabemos a ciencia cierta que es el único que nunca nos va a fallar.

Hoy conocemos como está la situación pero mañana será otra, así que no intentes pelear contra el molino de viento, abraza el cambio sin reservas y prevéelo constantemente.

“Los buenos líderes no temen al cambio, ven las ventajas que trae”

3 Ceden cuando deben hacerlo
Dos cualidades que destacan en los malos líderes son los extremos de esta virtud o ceden muy pronto o no ceden nunca.

Ceder demasiado pronto ante las exigencias de los demás, nos deja poca capacidad de negociación como lider, ya que comprometemos nuestras creencias con suma sencillez.

Por otro lado, si nuestro equipo ve que no vamos a cambiar nuestra posición, pase lo que pase, se argumente lo que se argumente, no colaborarán con nosotros, no mostrarán nuevas ideas ni propuestas, puesto que ya saben que no servirán para nada.

4 No es mandón                                                                                                                                   Ser jefe no es mandar, ni recordarles a los demás que somos el jefe. Ser jefe es ser el responsable del trabajo y por tanto nosotros somos los que tenemos la última palabra.

Mandar contínuamente, sin esperar la colaboración, la participación, puede mermar la capacidad del equipo que puede verse relegado a una mera extensión de nuestro brazo.

Si sólo mandas porque eres el jefe, la gente sólo hará lo que tu mandes y, siento descubrirte tu error: No puedes con todo, ¡Tú no lo puedes hacer todo, necesitas a tu equipo!.

5 Toma decisiones, no las rehuye                                                                                          Una de las peores cosas que puede hacer un buen Líder es No tomar decisiones, eso de… “bueno me viene mal, luego lo vemos” o “Ufff se me hizo tarde, mañana” o “Ay es que mañana es la reunión XXXX, el lunes.” o “La semana que viene” o “El mes que viene sin falta”.

Ante una cuestión se pueden tomar tres decisiones como decía Drucker:

  • Lo mejor es tomar la opción correcta
  • Lo segundo mejor es tomar la opción errónea
  • y lo peor de todo es no tomar ninguna decisión.

6 Equilibrado                                                                                                                                         Un Líder debe tener un equilibrio entre su vida profesional y su vida personal. Un equilibro entre su nivel de exigencia. Esto no significa que en épocas de crisis o de presión no se potencia una más que otra pero al final tiene que tener un equilibro, sin ese equilibrio se dinamita su propia capacidad, puede quemarse, agotarse, incluso en casos extremos enfermar.

Dar ejemplo no consiste en llegar el primero e irse el último, sino en aprovechar cada minuto del día de forma productiva: el mejor es el que hace más en menos tiempo.

7 Humilde                                                                                                                                                   Si consideras que todos los demás están equivocados y que el único que tiene razón eres tú y que eres el único capaz de hacer las cosas bien… lo siento pero no vas a poder liderar de la mejor forma a tu equipo.

El líder debe tener una actitud humilde con el resto de su equipo, aunque su capacidad pueda estar por encima de los demás.

Alardear de nuestra capacidad tiene un efecto negativo en el equipo y le hace perder el valor que tiene, porque recuerda:

“El líder no es nada sin su equipo.”

¡Inauguramos página web!

Inauguramos página web, en la que esperamos que encuentres la información necesaria para emprender con nosotros un proyecto apasionante de formación.

Estaremos encantados de poder presentarte nuestra institución de manera personal.

Iremos añadiendo periódicamente entradas sobre liderazgo, que esperamos sean de tu provecho.

Un saludo de todo el equipo de Instituto Ulises.